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Los Profetas

(Por Padre José Lobatón, OFM)

La totalidad de la Biblia esta compuesta de tres partes: La torah, es decir Pentateuco, los Profetas y Los “otros escritos”. Este cuerpo profético constituye el segundo bloque de la Biblia Hebrea y su importancia también es secundaria respecto a la Torah. Sin embargo, por su posición privilegiada en la liturgia sinagogal (cf.Lc 4,13 ss), los Profetas fueron considerados escritos de gran importancia teológica, sobre todo en el ejercicio de la teología fundamental (Lc 24,27).

Debemos reconocer que el termino “profetas”, puede prestarse a una variedad de confusiones, por eso es importante analizar las distintas lecturas que se han hecho de estos libros.

En el Ben Sira (Siracide o Eclesiástico), libro del siglo II antes de Cristo, se ve que en el judaísmo de esa época era considerado profeta cualquier líder del pueblo judío. Los profetas son vistos por Ben Sira como personajes de su tiempo que, con sus palabras y obras, tuvieron un influjo sobre su generación. No faltan en su elogio, referencias a predicción del futuro; por ejemplo, respecto de Isaías: “Por su potente espíritu vio el desenlace, y consoló a los afligidos en Sion. Indico el porvenir hasta el final, y las cosas ocultas antes que se presentasen.”(48,24).

Posteriormente, los profetas fueron vistos en los libros cristianos, en la medida que anunciaban y predecían a Jesús. Entonces solo se eligen los textos que le son útiles para su comprobación.

Pero nosotros encontramos en los profetas mensajes que atañen a cada uno de nosotros en nuestra situación actual como creyentes. La actividad de los profetas era anunciar y denunciar. Era una actividad oral, de predicación: “Escuchen la Palabra….”. “Ve y di….” Se lee con frecuencia. Lógicamente esta actividad era publica. El agora del pueblo hebreo era la puerta de entrada a las ciudades amuralladas (deleth:lugar apto para transacciones legales y negocios). Esta predicación también se realizaba en santuarios y en el Templo mismo.

Es importante recordar que el ministerio del profeta fue realizado a un publico especifico en circunstancias especificas. Así, nombres y lugares que se mencionan en los textos decían mucho a las personas que escuchaban, cada situación vital ha modelado la predicación. Algunos de estos oráculos se consideraron dignos de ser conservados. Esto quiere decir que hay mucho de la predicación profética que no reconoceremos nunca.

En los profetas post-exilicos se encuentran textos que formalmente son exhortaciones, pero que cuya intención es subrayar la debilidad del oyente. Cabe entonces distinguir la forma lingüística (expresión) de la función comunicativa (intencionalidad). Así tenemos por ejemplo un uso irónico de la exhortación:
Lleguen a Bet ‘El y traicionen
A Gigal y prosigan traicionando;
Traigan cada mañana sus sacrificios
Y cada tres días sus diezmos….(Am 4,4-5)

La función del profeta es llamar la atención, aconsejar, exhortar. De aquí se deriva una comprensión de lo que es un profeta: aquel que conduce a la conversión. En Jr. 25,3-7 esta resumido todo el ministerio profético en esta finalidad. Esto no puede generalizarse a todos los profetas , como se vería si leemos al profeta Amós.

Algo que debemos tener siempre en cuenta son los llamados “oráculos de salvación”. Son anuncios de un buen futuro, en el sentido histórico de retorno y restablecimiento del pueblo. Surge durante y después del exilio. Lo cual confirma una característica de la profecía: siempre va en contra de la corriente. (Amenaza y Acusación durante tiempos de prosperidad, y Anuncio de salvación durante tiempos de desesperanza.)

Consuelen, consuelen a mi pueblo , dice Dios. Hablen al corazón de Jerusalén; díganle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de YHWH por todos sus pecados (Is 40,1-2).

El hecho de que la revelación de Dios en Cristo sea superior, única y definitiva, no anula el papel de los profetas. El ser humano ha cambiado muy poco. Las grandes transformaciones que ha experimentado el mundo desde aquellos tiempos de los profetas no han afectado el corazón. En sus relaciones para con Dios, el hombre de hoy, la mujer de hoy, no se diferencias mucho de aquellas mujeres y de aquellos hombres.

El mensaje de los profetas es aplicable a nuestros días, y siempre será un anuncio de cambio, esperanza y salvación.

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