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Legado De San Oscar Romero Y La Comunidad Migrante

(Por Su Eminencia Cardenal Rosa Chávez)

La comunidad migrante

Acabo de regresar de Alemania, donde hice una gira de más de una semana por distintos lugares, como invitado de Misereor, una organización de la Iglesia para ayudar al desarrollo en los países del tercer mundo.

El tema de la Campaña de este año era “La juventud de El Salvador”. Las personas con las que me encontré en parroquias, escuelas, colegios, grupos de la sociedad civil, etc., me hicieron muchas preguntas, pero las más frecuentes fueron sobre las maras y las caravanas. De las caravanas de migrantes querían saber por qué se van de sus países de origen, qué buscan, quiénes están detrás y con qué intenciones, etc.

No cabe duda: el fenómeno de las caravanas ha causado gran impacto en la opinión pública. Ha ocurrido algo inédito e inesperado: los migrantes dejaron de ser invisibles. En El Salvador, el punto de reunión era la Plaza del Divino Salvador. Allí eran acogidos por personal de Cáritas para orientarles y ofrecerles ayuda.

A lo largo del camino hacia la frontera con Guatemala se procuraba acompañarlos. Y se intentó crear una red de apoyo a lo largo de su recorrido hasta la frontera con los Estados Unidos. Veámoslo con más detalle:

* Desde mediados del mes de octubre, muchos grupos organizados de personas del norte de la región centroamericana, Honduras, Guatemala y El Salvador, han viajado hacia el norte con la esperanza de llegar a México y Estados Unidos.

En México, hay aproximadamente 7,000-9,000 personas en estos grupos, actualmente repartidos entre Veracruz y Baja California. Entre ellos se encuentran personas que huyen de la persecución y de la violencia y otras con necesidades de protección internacional.

Muchas son personas vulnerables y con necesidad de asistencia humanitaria, incluyendo mujeres y alrededor de 2,300 niños. En la caravana hay recién nacidos, mujeres embarazadas, ancianos y personas con discapacidades. Muchos están exhaustos, y otros sufren de heridas en los pies. Los grupos, que todo mundo llama “caravanas”, están divididos en tres grupos principales y varios grupos pequeños.

* La “primera caravana” llegó a México el 18 de octubre del año pasado y actualmente está en movimiento, dispersada en grupos de entre 500 y 2,000 personas que se dirigen al norte, Tijuana, atravesando los estados de Jalisco, Nayarit y Sinaloa. Están formados principalmente por personas procedentes de Honduras, El Salvador y Guatemala.

Las autoridades federales de México estiman un aproximado de 4,600 personas en este grupo, en el que hay muchas familias jóvenes y más de 400 niños y niñas.

* La “segunda caravana”, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México (CNDH), se compone de gente de los tres países del triángulo norte, pero la mayoría son de Honduras.

Se calcula que son aproximadamente 1,050 personas, de las cuales, cerca del 95% son hombres jóvenes. Este grupo, que huye de la violencia y la pobreza, ha llegado a la Ciudad de México.

* La “tercera caravana” se estima en aproximadamente 1,500 personas, principalmente hombres jóvenes, provenientes, en su mayoría, de El Salvador. La “tercera caravana” comenzó a llegar a la Ciudad de México, donde se unió a la “segunda caravana”.

Dicho lo anterior, me gustaría añadir estos datos:

* 3,331 personas de las “caravanas” han solicitado asilo en México. Otras 105 personas han sido pre registradas para solicitar asilo en la Ciudad de México.

* 533 solicitantes de asilo han abandonado su solicitud de asilo, y han decidido volver a su país de origen.

* Como indiqué al principio de mi charla, antes de que las caravanas de salvadoreños inicien su caminar y en el lugar de concentración (Plaza Divino Salvador del Mundo) personal de Cáritas de El Salvador brinda información sobre el sistema de asilo en México a personas con necesidad de protección internacional.

* La Oficina Nacional de Cáritas de El Salvador, a través de la Red de Parroquias y las Diócesis, Albergues y agentes de pastoral en coordinación con actores locales, gubernamentales, no gubernamentales y el ACNUR impulsan la ejecución a nivel nacional y coordinan acciones para el fortalecimiento de la red de parroquias y redes internacionales que brindarán atención a las siguientes poblaciones:

* a) Personas solicitantes de asilo, refugiadas y apátridas.

* b) Personas que han sido deportadas y no pueden regresar a sus comunidades de origen debido a un riesgo de persecución. Según datos de la Dirección General de Migración y Extranjería, en el año 2018 fueron deportados un total de 26,499 salvadoreños (de estos, 15,300 fueron deportados de Estados Unidos, 11,101 de México y 98 de otros países).

En los meses de octubre y noviembre de 2018, tuvieron lugar cuatro caravanas en donde más de 2700 salvadoreños salieron del país en busca de mejores oportunidades y otros en la búsqueda de protección internacional obligados por las pandillas a dejar sus hogares bajo amenazas de muerte y extorsión.

No cabe duda de que algunos serán deportados y no podrán volver a sus lugares de origen; para estas personas seguiremos activando los programas que se tienen en Cáritas, es decir, la evacuación de emergencia y la referencia a programas específicos en búsqueda de soluciones duraderas para las personas.

No debemos olvidar que las personas que se encuentran en los Estados Unidos bajo el estatus de Protección Temporal, el cual vence en septiembre de 2019, se verán en la necesidad de recibir atención integral por parte de Cáritas bajo los siguientes escenarios:

* a) Aquellas personas que debido al desarraigo que tienen del país no tienen lugar en donde poder estar, para esos casos la respuesta proporcionada por Cáritas será la “Casa Abierta” para brindar resguardo temporal.

* b) En el caso de aquellos que no pueden regresar a su comunidad porque su vida o la de su familia corre peligro se podrá referir a alguno de los programas con los que trabaja Cáritas o iniciar un proceso de evacuación e incluso una reubicación interna en las comunidades que forman parte de la Red de Parroquias.

* c) Personas desplazadas internamente y en alto riesgo de desplazamiento. Se coordinarán acciones con la red de parroquias que servirán de puntos de identificación y referencia de personas desplazadas internamente, garantizando la confidencialidad del proceso y del programa.

(Continuará en la próxima edición)

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