in

La carne no sirve para nada

Por Jaime Sevilla, M.Th., M.PM

En la homilía del 26 de Agosto de 1979, Mons. Romero traía a la reflexión varios aspectos del ser humano y del Pueblo Santo de Dios. Una de estas reflexiones era sobre la afirmación de que la carne de Cristo es vehículo de salvación y vida. Con la lucidez de esta reflexión, el arzobispo Romero hacía un llamado a que no nos fiáramos de nuestra propia carne, ya que ella por sí misma, no vale para nada.

Si nuestra carne no está unida a Cristo, en vez de ser un instrumento de salvación, se vuelve un instrumento de condenación; de ahí la importancia de que todo nuestro ser busque siempre esa relación de intimidad con Jesucristo, ya que solamente unido a Dios, recobramos nuestra dignidad y el camino hacia nuestra meta definitiva, la vida eterna.

Nuestro santo nos remonta, en su reflexión, has el principio del génesis; donde Dios nos crea a su imagen y semejanza, y nos entregó la tierra para que la cuidáramos y la gobernáramos.

Mientras correspondíamos a ese amor de Dios, todo estuvo bien; hasta que el ser humano, libremente, decidió romper esa relación que mantenía con Dios, desobedeciendo su mandato; de esta manera se separó,por su propia voluntad, de su Creador.

Las consecuencias de aquella acción se pagarían muy caro. El ser humano fue expulsado del paraíso. Ya fuera del edén, toda su descendencia sería marcada por este pecado original; y, por tanto, ningún descendiente de nuestros primeros padres podría formar parte del edén.

Pero el amor y la misericordiade Dios es tan infinita, que, a pesar de la traición del ser humano en el principio, nos hizo una promesa salvadora (gen. 3,15). Esta promesa comienza a cumplirse en la Encarnación de Jesucristo, la cual fue posible gracias al momento clave del FIAT que proclamó la Santísima Virgen María, mediante el cual todo su ser fue inundado de la santidad y divinidad de Dios.

Gracias a esta acción humilde y entregada de la doncella de Nazaret, Dios pudo encarnarse en su vientre y así asumir nuestra naturaleza humana
(Jn 1, 14).

Meditar en este momento de nuestra historia, sumergirnos en este misterio, es adentrarnos a ese amor infinito de Dios; el cual lo experimentamos con más intensidad cuando unimos nuestra humanidad a su divinidad. Sin embargo, esta obra redentora tendrá que recorrer las otras etapas necesarias para que pueda ser completada.

El niño Dios tiene que ir creciendo enedad, sabiduría y Gracia; delante de Dios y de los hombres (Cfr. Lc. 2,40).Jesús, durante el desarrollo de su vida, tiene que ir conociendo y comprendiendo como humano, cual es la voluntad de su Padre; y, la misión para la cual ha sido enviado.

Fueron treinta años aproximadamente de aprendizaje antes de comenzar su vida pública, y no comenzó su ministerio hasta que emergió de las aguas del río Jordán, en donde fue bautizado por Juan el Bautista. El Dios-humano tiene que abrir y recorrer todo el camino de la redención, para que todo hombre y mujer pueda recorrerlo detrás de El.

Por eso tenemos en su vida pública todas las revelaciones y enseñanzas del Padre que lo ha enviado, las cuales nos preparan para comprender el misterio y la fuerza de su muerte en la cruz, la ante sala de la vida eterna. Pero es sin duda su resurrección la coronación de esta redención, en donde el Dios-hombre trasciende al hombre-Dios glorificado por el Padre celestial; es la esperanza consumada, la victoria sobre el enemigo que nos había arrebatado el Paraíso; la resurrección de Jesucristo es la prueba irrefutable de que, si vivimos unidos a Él, aunque muramos, tendremos vida eterna en Él.

Por esta razón, nuestro, santo y futuro doctor de la Iglesia, San Oscar Arnulfo Romero, denuncia en esta homilía de que nuestra carne, si está alejada de Cristo, no sirve para nada. Pero a parte de ser una denuncia, es sobre todo un llamado a todas las personas de buena voluntad; su mensaje convincente lleva consigo la profundidad del significado de esta frase, porque las personas que tenían el poder político, militar, económico y religioso de su tiempo; pisoteaban, maltrataban y mataban a las personas pobres, inocentes y maginadas de la sociedad.

Esa carne humana que cometía toda esta maldad, esas personas que violaban todo tipo de derechos humanos, no servían para nada. Cuantas violaciones de derechos humanos se cometen hoy en diferentes países, sin duda alguna el mensaje romeriano sigue latente, vivo e ilumina, desde las profundidades del evangelio, las acciones que deben tomarse para parar todo los atropellos que se cometen contra la dignidad de la persona.

El llamado de nuestro mártir siempre será a la compasión y el amor, son los componentes que nos traen paz, justicia y dignidad. Pedimos a nuestro mártir que interceda por nosotros ante Jesucristo, a quien tanto ama y sirvió con alegría. San Oscar Romero, ruega por nosotros.

Al Comienzo Del Evangelio

¿Qué significa la palabra Sacramento?