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El Campo de los Pastores cerca de Belén de Judá

Por Jaime Sevilla, MAPM, M.Th

Siguiendo nuestro recorrido por la Tierra Santa, en la edición pasada conocimos la ciudad de Belén, donde nació el niño-Dios; ahora nos vamos a conocer un lugar privilegiado a las afueras de la ciudad, el Campo de los Pastores.

Es interesante ver como la figura del pastor en Israel es completamente diferente de la figura de pastor en América. En Israel, el pastor va al frente del rebaño; mientras que, en América, el pastor va atrás del rebaño.

Al llegar al campo de los pastores, pudimos contemplar la capilla hermosa que hay a la entrada del campo, en la cúpula, pudimos leer el himno que los ángeles cantaron frente a ellos: “Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”.

Después de meditar un poco, salimos a ver todos los valles en donde los pastores pastoreaban las ovejas. Cuando uno se encuentra en este lugar, se transporta en la historia y el tiempo, tratando de imaginar como sería aquella escena de los ángeles y los pastores de la cual nos habla Lucas en su evangelio, quiero dejarlos con el texto para que juntos nos unamos en este gozo de las buenas nuevas que los ángeles nos trajeron a la tierra.

“En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus rebaños. Se les apareció un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de claridad. Y quedaron muy asustados. Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo, pues yo vengo a comunicarles una buena noticia, que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo.
Hoy, en la ciudad de David, ha nacido para ustedes un Salvador, que es el Mesías y el Señor.Miren cómo lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»

De pronto una multitud de seres celestiales aparecieron junto al ángel, y alababan a Dios con estas palabras: «Gloria a Dios en lo más alto del cielo y en la tierra paz a los hombres: ésta es la hora de su gracia.» Después de que los ángeles se volvieron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha dado a conocer.»” (Lc. 2, 8-15)

No se pierdan en la próxima edición nuestro reportaje especial sobre la Ciudad de Jerusalén.

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